Mi amor por la naturaleza, mi afición por la caza - ambas cuestiones compartidas con mi abuelo - y mi devoción hacia él me obligan a elegir como mi momento espaecial a:
Un amanecer precioso de domingo, mediado junio de 1999 y en las faldas del Techo de Córdoba - como se conoce al pico de la Tiñosa, al ser la montaña más alta de la provincia cordobesa con sus 1570 m de altitud -, mi curiosidad por aquel cuerpo celeste brillante cercano a la Luna me llevó a preguntar a mi abuelo que era aquella cosa. Él, hombre de campo y sin la formación que a buen seguro le habría gustado tener, me dijo: "Ese es el lucero del alba". No supo explicarme mucho más sobre aquel lucero del alba (Venus), pero este dio pie a una charla sobre orientación en el espacio, apoyada en los astros y otros elementos terrestres naturales, que todavía me sigue fascinando.
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